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Homilía en la Misa Crismal (2014)

 

Catedral de Nuestra Señora del Rosario

Paraná, 16 de abril de 2014

 

Querido Sr. Cardenal, querido Mons. Maulión

Queridos hermanos en el sacerdocio;

Querido Diácono, queridos Consagrados y consagradas, queridos seminaristas

Queridos hermanos en el Señor:

 

Con gran alegría, nos reunimos hoy en esta solemne Misa Crismal, que pone de manifiesto la unidad eclesial y el origen pascual de todos los sacramentos. Misa concelebrada por el Obispo y todo su presbiterio, en la cual se consagrará el Santo Crisma y se bendecirán el óleo de los catecúmenos y de los enfermos, materia de los sacramentos, que los sacerdotes llevarán a su Parroquia para administrar los misterios de la salvación. En ella también los presbíteros renovarán sus promesas sacerdotales y participaremos todos de la ofrenda eucarística de Jesucristo.

Un profundo sentido de la unidad del sacerdocio en el único Sumo y Eterno Sacerdote, Jesucristo Nuestro Señor, se irradia en toda la liturgia que hoy celebramos. Llegamos a esta celebración con nuestro corazón de pastores, trayendo al altar todas las necesidades de la Arquidiócesis y de la Iglesia, el Señor sabe que nos oprimen los males del mundo, las heridas de la Iglesia, las angustias de las almas y de los cuerpos y las alegrías y esperanzas de nuestro pueblo. (Ver más -PDF)