Queridos Julián y Miguel: la Providencia ha querido que esta celebración se realice en la fiesta de San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, un santo tan querido para ustedes, y que se presenta como diáfano modelo sacerdotal, que su ejemplo e intercesión vaya preparando el corazón sacerdotal de ustedes a semejanza del Corazón Divino de Jesús.

Hace unos días los escuchaba comentar cómo resonaba en el interior de ustedes aquella palabra de María: “Hágase”. Ella no dudó: toda de Dios, servidora del Señor. Que Ella sea la Maestra en este camino de consagración y les de fortaleza para repetir en cada momento el “Si” “HÁGASE” generoso de hoy, siempre renovado y purificado, siempre joven para que experimenten, como María, el cumplimiento maravilloso de las promesas de Dios.

Que Dios los bendiga y la Santísima Virgen del Rosario les muestre siempre su cercanía y el amor de Madre.

 

Queridos hermanos. Demos gracias a Dios por este regalo para nuestra Iglesia. Sigamos pidiendo con confianza y constancia por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas para hacer posible, con la ayuda de todos, esta apasionante misión de anunciar al mundo la alegría del seguimiento de Cristo, el Señor.

Agradezco a las familias, a las comunidades parroquiales y especialmente al Seminario por el apoyo y el trabajo en la formación de los nuevos diáconos.

Y a ustedes, queridos sacerdotes, los saludo muy cordialmente en este día del Santo Cura de Ars, y le pido al Señor, por su intercesión, que los colme de sus gracias y haga muy fecundo y dichoso sus ministerios

Amen